
sábado, 30 de mayo de 2009
Le tiraron una culebra al árbitro

Bilardo el supersticioso

¿Sabías qué?,... en la Recopa,...
viernes, 29 de mayo de 2009
Es hora de cambios drásticos en el fútbol peruano

Frente a un fútbol caótico que se desangra en manos de una cúpula que dirige Manuel Burga, los jugadores han levantado su voz de protesta y han exigido, a través de un pedido público, cambios radicales en la Federación Peruana de Fútbol (FPF).
Por ahora, los futbolistas han logrado, con sus recomendaciones y sin conocer aún los resultados de su “levantamiento”, lo que nadie ha hecho hasta hoy: poner en jaque un sistema obsoleto que permite el continuismo de una casta dirigencial ineficiente, que en más de 15 años no ha podido cambiar su imagen de desprestigio por la del éxito.
Los jugadores han anunciado que, de no ser aceptadas sus reclamaciones hasta el 24 de julio, le dirán no a la selección. Que se haya calificado de chantaje la manera de formular sus pedidos o que algunos de sus puntos suenen excesivos, es algo ciertamente adjetivo.
El tema central y de fondo que los agremiados han querido dejar en claro es el desacuerdo absoluto con la manera como se elige al presidente de la FPF. Efectivamente, se trata de un despropósito que permite la permanencia de dirigentes como Burga, que tienen un alto índice de desaprobación y que solo se sostienen por el apoyo de votos departamentales —son mayoría con 25 contra 16 clubes profesionales— que no tienen ninguna representación en el fútbol.
La propuesta eleccionaria incluye, además, la participación de los otros componentes marginados hasta ahora en la toma de decisiones, como los mismos jugadores, quienes, siguiendo el ejemplo español, podrían también ser parte del universo que vota y decide.
La situación es sumamente crítica, en momentos en que la participación de la selección en las Eliminatorias es una cuestión de mero trámite, por lo que el clamor popular exige cambios drásticos a través de diversos canales.
Efectivamente, una reciente encuesta de Ipsos Apoyo reveló que el 96% pedía la renuncia de Burga y un 92% considera absolutamente necesarios los cambios en el fútbol, aunque ello implique la desafiliación de la Federación Internacional de Fútbol Afiliado (FIFA).
A pesar de todo ello, y con una perseverancia digna de mejor causa, la cúpula de Burga ha insistido hasta ahora en atornillarse a sus puestos. ¿Esperamos acaso otra humillación internacional y seguir con el esquema actual de escandalosos amarres, ineficiencia y corrupción?
Ya en el 2003 la agremiación consiguió con su huelga que sus reclamos sean escuchados. Hoy esperamos que esta nueva protesta sirva de una vez por todas para acabar con un statu quo que no le hace nada bien al fútbol y que solo ha servido para hundirlo y desprestigiarlo.
Seiscientos son los agremiados que han firmado el petitorio para iniciar un gran cambio en el fútbol. Pero, debemos considerar que detrás de ellos existe el apoyo de 28 millones de ciudadanos cansados de los magros resultados que han convertido al fútbol peruano en un deporte que solo nos genera pena, vergüenza, rabia e indignación.
(FUENTE: editorial de elcomercio.com)
¿Sabías por qué?,... al Barcelona

Frases Célebres del fútbol (27)

-Mario Vargas Llosa, escritor peruano, extraco de su ensayo 'El corazón goleador'.
En Alemania y en el Perú,....

miércoles, 27 de mayo de 2009
El Papa, con los árbitros (mmm, ¡cuando no!,...)

sábado, 23 de mayo de 2009
La rivalidad Betis-Sevilla

viernes, 22 de mayo de 2009
El hincha solitario de La Loretana
Existen centenares de anécdotas es historias acerca de la Copa Perú; ese divino campeonato, extraño y tal vez hasta ridículo para cualquiera que no sea peruano, el cual nos plasma como país de una manera imposible de duplicar: improvisados, imperfectos si, ¡pero anhelantes en cada instante de nuestras vidas, de vivir o de ver cómo el pequeño "se trague" al grande!, al poderoso, venciendo al Señor Dinero o a la injusticia invisible que determina que nos dice cada día que "eso no se puede hacer", y logrando así un pequeño "milagro" por así decirlo, que dé una constancia, que en este mundo, uno puede lograr lo que sea.
Al quedar los seis clasificados, saltaban a los diarios historias muy bellas e increíbles: el pueblito haciendo colecta para los pasajes del club, las clasificatorias en la selva amazónica, trasladándose a lancha por río o en avionetas de "narcos",... los ascensos a más de 4,000 metros en camiones de minerales, en fin, todo, con tal de clasificar a las finales: a Lima.
En la gran ciudad, de pronto, los cerros se movían: los migrantes expulsados del terruño por sequías y terrorismo, de pronto sabían que "su" equipo lo había logrado. Desde el empresario exitoso al ambulante, todos recordaban de golpe ese pedacito de tierra, allá lejos. Entonces se reunían por decenas y a veces miles; ponían a disposición el local de su club departamental o provincial en la capital, para hotel improvisado para el Club escaso de fondos. Y al iniciar la "Finalísima", por dos semanas, el Estadio Nacional era "tomado al asalto" por familias de hinchas, pobres y ricos, convirtiendo las graderías en un caleidoscopio de color: del norte, del sur, de la amazonía y la sierra, derrochando alegría y tradición: con sus danzas, con sus trajes típicos,con su música y sus cantantes famosos. También se enfrentaban en las graderías los chamanes amazónicos con los brujos norteños y los "pacus" del sur del ande: todo con tal de ganar. Las comidas típicas también salían a relucir, llenando el estadio de apetitosos aromas: eran días de fiesta en los que cada pedazo del país se manifestaba en toda su fuerza en medio de la alegría, y opacando a esa fea cosa de cemento llama LIMA.
El canal del Estado transmitía en vivo para todo el país los partidos: nunca dieron estadíasticas de rating, pero estoy seguro que en más de una ocasión, en provincias, tuvieron más sintonía que cualquier partido de la selección.
El hincha solitario de La Loretana
Un día de 1994, se aparecíó en la puerta de la casa con una propuesta algo extraña para nosotros: ver por la tele la Copa Perú. En mi familia sólo existen dos camisetas: la de Universitario (toda la familia) y la del Deportivo Municipal (mi padre, al cual le perdonamos todo,..) y siendo limeños no nos interesaba ver al paladín del fútbol arequipeño que había clasificado en aquella edición (FBC Aurora), pero no podíamos negarnos: Don Manuel, tan bueno como el pan, siempre alegraba a mi padre jubilado con sus historias y alegre conversación y, como en todo barrio chico, tus vecinos terminan volviéndose parte de tu familia.
A partir de ese día, mi padre yo y mis hermanos -incluso mi madre, poca afecta al fútbol-, nos volvimos entonces fanáticos de La Copa Perú: en esos encuentros, veíamos algo que no se ve ni en el fútbol profesional peruano ni en la selección, hace muchísimo tiempo: jugadores partiéndose el lomo, por algo más que dinero o fama: se "la parten" por el teruño, el honor, la familia, los amigos. También nuestro incipiente fanatismo se debió a una camiseta: en ese torneo, clasificó el Mariano Santos de Tingo María, un Club conformado por miembros de la Policía Nacional; mi padre era ya coronel retirado de la policía y una de mis hermanas aún vestía dicho uniforme: como parte de la "familia policial", inmediatamente comenzamos a hacer fuerza por ese equipo de hombres que peleaban contra el narcotráfico y el terrorismo con "el uniforme de la patria", y que ahí, en el Nacional, sacaban pecho por los uniformados del país, comandados en la cancha por el que después fué ídolo, en la profesional, del Unión Minas de Cerro de Pasco: el "Comisario" (lo era) Miñán. ¡Era divertido ver a los policías que resguardaban el campo de juego, saltar tirando los escudos antimotines al suelo, gritando como hinchas que eran, tras cada gol de Mariano Santos!!!
Así, a partir de entonces, con cada mes de enero llegaba de nuevo La Copa Perú: "el campeonato del fútbol macho" y Don Manuel pasaba dos semanas completas con nosotros , acompañándonos en nuestras tertulias de fútbol provinciano, escuchando sus anécdotas e historias de fútbol amazónico: desde sus partidos de niño, que terminaban con un chapuzón en el río Ucayali para todos, pasando por el glorioso paso por la profesional del CNI de Iquitos, y el Hungaritos Agustinos.
El año siguiente, 1996, en enero, retomamos una vez más nuestra "pasión por el fútbol macho": Don Manuel no cabía de dicha; ¡La Loretana lo había logrado de nuevo, estaría en la Finalísima de Lima! Por el gran sur, esa vez llegó el Sportivo Huracán de Arequipa, dispuesto a lavar la afrenta al fútbol arequipeño del Aurora, que perdió dos títulos seguidos y siendo favorito; este equipo es de La Pampilla, y su sede queda muy cerca a nuestro barrio, por lo que todo el barrio se decantó de nimediato por sus colores. También clasificó la Universidad Técnica de Cajamarca, Club que ya sabía lo que era ser de Primera División. Por la pobrísima Huancavelica, llevó el Diablos Rojos; por Andahuaylas, llegó el Deportivo Municipal de Pacucha, un cuadro que jugaba de local a casi 4,000 m.s.n.m y que acostumbraba jugar junto a una laguna de frigidísimos deshielos andinos: en los partidos entre titulares contra suplentes, los de Pacucha acostumbraban que los perdedores se metiesen a las heladas aguas. El último cuadro clasificado vino del norte, zona del Perú que casi ha acaparado los trofeos de la Copa Perú desde sus inicios, con cuadros de polendas como el Juan Aurich, el Manucci, el José Galvez, el Atlético Grau y el denominado "Rey de copas" del fútbol macho peruano: el Torino de Talara)
El MARSA de Tayabamba era un cuadro que no encajaba para nada, entre los cuadros corajudos del norte peruano, ni menos entre los participantes habituales de la Copa Perú; pertenece a una poderosa empresa minera de oro, por lo cual contrastó desde el primer instante con los otros clasificados: se concentró en un hotel de 5 estrellas mientras que los apurimeños y los huancavelicanos dormían en los clubes departamentales de residentes en la capital, mientras que arequipeños, cajamarquinos y pucallpinos lo hacían en modestos hoteles.
Con camisetas en amarillo, blanco y negro, se destaca el logo de la empresa: un lingote de oro. De inmediato, se volvió para la afición en el antipatico del torneo; para empeorar las cosas, su entrenador, el ex seleccionado argentino nacionalizado peruano, Ramón "El loco" Quiroga, declaró ante los medios de prensa una reverenda "pesadez", que tiene un sitial en la historia de los "bulos" del fútbol peruano: "si ganamos la Copa Perú, para la profesional, MARSA va a traer de jales a Sergio Goycochea al arco y a dos jugadores argentinos de primer nivel". Para los entnedidos, las millonarias ganancias de MARSA, dan para eso y mucho más, y que "El loco" no hablaba por hablar,...
Mientras tanto, Don Manuel nuestro vecino, se dedicó a una tarea titánica: buscar en Arequipa a otros pucallpinos como él: quería en aquella ocasión, gritar con un coterráneo en nuestra sala, los goles de su equipo. Minutos antes de emepzar el primer partido, llegó a la casa; tras poner anuncios en un diario, y pegar otro en cuanto lugar se le ocurrió:
"¡Encotré uno!"-, nos anuncíó eufórico. era un señor de su edad y que trabajaba como camionero en una fábrica. "Cuando nos vinos, ¡nos abrazamos como si fuésemos hermanos; me dijo: pensé que yo era el único!" Lamentablemene, su coterráneo debió partir en su camión fuera da Arequipa esa misma tarde y se perdería el partido, así que, quedando con volverse a encontrar a su regreso, el bueno de Don Manuel le prometío gritar y beber a su salud. esa Finalísíma fué una de las más peleadas que se recuerde: del primer al quinto de la tabla, tuvieron opciones de título hasta la fecha final: en la primera fecha, todos los partidos fueron empates; MARSA de Tayabamba se convirtío en favorito tras golear 5-1 al UTC en la segunda fecha y Huracán, se disparó en la misma fecha con un rotundo 4-1 contra el Municipal Pacucha, en la misma fecha; de ahí a la cuarta, se sucedierno empates: La Loretana derrotó en la misma fecha a los Diablos rojos 3-2. Huracán era favorito en el papel, pero la verdad es que el título se definiría en la última fecha: MARSA, Huracán y La Loretana tenían más opciones y por el fixture, en la fecha final, chocarían pucallpinos y arequipeños.
La ciudad estaba en total euforia ese día: ¡no nos ganan!!, era la consigna; todo arequipeño daba por descontado el título del Huracán. La dirigencia del cuadro de La Pampilla pensaba igual y lo demostró: se prepararon para la gran fiesta; durante todo el día, pudimos ver el arribo de caminones repletos de cerveza, un estrado, una orquesta y equipos de sonido: casi por toda la zona se podía escuchar el perifoneo, inivitando a todo el mundo a acompañarlos a su sede, para ver el partido y celebrar el título.Al atardecer de ese 28 de enero, mi familia y yo nos reunimos en la sala, frente al televisor: al poco rato llegó mi hermano mayor y Don Manuel, trayéndonos una noticia alarmante: ¡había encontrado a nuestro vecino en la avenida que está al frente del barrio, apostando con todos y cada uno de los vecinos que iban a la sede del Huracán!!, al sincerarse con nosotros, nos dijo que fácilmente había apostado -en dinero y cervezas-, ¡dos o tres veces su sueldo! No solo lo había hecho en el barrio, sino con cada conocido en su trabajo, en fin cono todo el mundo. Al favoritismo de los de Huracán había que sumar que MARSA aún no estaba eliminado y podía coronarse campeón: enfrentaría en el preliminar a un casi eliminado Municipal de Pacucha. Era como apostar contra dos finales distintas, pero ni modo. Nos sentamos a ver el resultado y a rezar por el bueno de nuestro vecino,...
El MARSA- Municipal fué uno de esos partidos que nadie olvida: por un lado, un equipo ampliamente superior en chequera, uniformes y zapatos de marca, y promedio de vitaminas y proteínas consumidas por sus jugadores, amén de una barra de bien pagados trabajadores mineros, uniformados de hinchas, buxo, camiseta, gorra y globos estampados incluídos. Por el otro lado, los hijos de Pacucha, luciendo su uniforme inspirado en un grande del fútbol peruano: Deportivo Municipal. Sudando a mares, más acostumbrados al frío de la puna que al verano costeño, acompañados por una diminuta barra de entre migrados y pacucheños metidos en esa odisea, cantando, mostrando en sus prendas todos los colores del arcoiris y acompañandos por sus danzantes de tijeras: los de Andahuaylas no tenían nada que perder y nada que ganar, así que salieron a la cancha a hacer lo único que podían hacer: jugar fútbol. Terminaron empatando 2-2 con los sorprendidos mineros, arañando una victoria y robándoles el título que ya se creían merecerdores por el poder del dinero. Los de Apurímac sabían muy bien que nadie ni nada les había regalado nada ni que tampoco lograban nada,... salvo una cosa: regresar a su pueblo con la frente en alto, y se lo llevaron.
Finalmente llegó la final: describir el partido entre La Loretana y el Huracán sería inútil: fué un partido de "Copa Perú"; no fue heroico, fué peleado y corajudo; no fué técnico: a partir del pitazo inicial, ambos conjuntos se olvidaron de esquemas; no fue caballeroso, hubieron de tres a cuatro conatos de bronca en todo el partido,... no hubo fútbol vistoso y bello, pero ambos equipos se fusilaron mutuamente, buscando el gol. Tal vez, la magia de la Copa Perú sea esa: ves a un hombre, muy parecido a tí, con tus mismas falencias deportivas, en una gran final, en la cual quisieras tú estar y lo vez haciendo lo que tú harías: luchar hasta lo último por que no tendrás otra oportunidad así en la vida.
El barrio entero explotaba: de las casas vecinas e incluso desde la sede del Huracán, nos llegaron los gritos; el Huracán favoritísimo ahora, tras el empate del MARSA, no podía meter gol. Don manuel esa vez gritó por dos y por tres, como queriendo acallar a Arequipa entera, pero nada; la Loretana no convertía tampoco. Finalmente, la explosión se dió: el equipo de la lejana Pucallpa anotó el gol del triunfo, faltando quinces minutos. Un gol. 1-0, para qué más.
Recuerdo que hicimos retumbar la casa todos juntos y recuerdo al bueno de Don Manuel echando a llorar con el pitazo final, para luego promerternos que volvería a buscar gente de su tierra viviendo en Arequipa para formar una barra y apoyar a su club, a su campeón, cuando viniese a la ciudad, ya como representante de la selva en el fútbol profesional; de hecho lo hizo: el flamante Campeón de la Copa Perú, La Loretana de Pucallpa, encontró en Arequipa una sorpresa: a Don Manuel y 3 hombres más -todos pucallpinos-, agitando una única banderola con sus colores, gritando a todo pulmón.
Pero lo que más recuerdo de esa Copa Perú, es la pequeña revancha que esa noche se cobró el bueno de Don Manuel: sentado frente a nuestra casa sobre una caja de cerveza, veía pasar sonriente a todos y cada uno de los vecinos que regresaba calizbajo y mascando su bronca por la derrota. Les sonreía, tendiéndoles un vaso de cerveza y luego les decía: "Ricky: creo que me debes dos cajas, ¿no?,..."
-Reynaldo Silva Salas
jueves, 21 de mayo de 2009
miércoles, 20 de mayo de 2009
"Lolo" con la blanquiazul

El Shakhtar Donetsk se ganó un sitio en la historia

martes, 19 de mayo de 2009
Camisetas de equipos (24), Rosario Central

Frases célebres del fútbol (26)
Italia gana 7 a 1: ocho goles italianos

¿Sabías por qué?,...al Unión Huaral

lunes, 18 de mayo de 2009
Anécdotas del Real Madrid: ¿Siempre entrenás así?

¡Faltaba más!

Frases célebres del futbol (25)
domingo, 17 de mayo de 2009
sábado, 16 de mayo de 2009
¡Como en mi casa!

jueves, 14 de mayo de 2009
Amenazas por posible huelga de futbolistas peruanos

miércoles, 13 de mayo de 2009
La maldición de Bela Guttmann al Benfica

En cada competencia internacional, los hinchas y futbolistas del Benfica siempre tienen en la cabeza la llamada ‘maldición de Guttmann’. El entrenador húngaro, que llevó al Benfica a ganar dos Copas de Europa en el arranque de los sesenta, fue despedido por la entidad portuguesa debido a que pidió un aumento de sueldo. El día que se despidió del club lo hizo lanzando una sentencia que en aquel momento fue tomada de forma anecdótica pero que se ha convertido en toda una losa para el Benfica. “Sin mí, el Benfica no volverá a ganar una copa europea”. Desde entonces ha disputado seis finales y las ha perdido. Cinco de Copa de Europa y una de
Bela Guttman (Budapest, 1900-Viena, 1981) fue un trotamundos como jugador y también lo fue como entrenador. En su etapa como jugador fue un destacado mediocentro húngaro de origen judío que conquistó dos títulos de Liga con el MKT Budapest, jugó con la selección en los Juegos Olímpicos de París de 1924, y marchó al Hakoah Viena. Este equipo austriaco se convirtió en uno de los más importantes de centroeuropa en la década de los años 20. Su popularidad le llevó a medirse con el West Ham United inglés. El primer partido se disputó en Viena y el resultado fue de empate. Los ingleses se comprometió a disputar el desempate en Londres. Allí, el Hakoah humilló a los hammers endosándoles un rotundo 0-5. Bela Guttmann siempre fue inquieto. Tras una gira por Estados Unidos se quedó asombrado tras disputar un partido en el New York’s Polo Ground ante 46.000 espectadores. Por ello, y porque buena parte de los clubes eran de propiedad judía, decidió marcharse a la liga estadounidense donde jugó 176 partidos hasta su retirada a la edad de 32 años.
Sus inicios en el banquillo estuvieron ligados al Hakoah Viena. Posteriormente marchó al Enschede holandés [actual Twente] y ganó
Marchó a Italia. Tras pasar por los banquillos de Pádova y Triestina recaló en el AC Milan en 1953. El camino de Trieste a Milan no lo hizo solo. Se llevó a un prometedor defensa de
De Bela Guttmann se dice que fue un gran estratega. La leyenda dice que el fue el inspiró el 4-2-4 con el que Brasil se proclamó campeona en el Mundial de 1958. Se dice que Guttmann durante su etapa en el MTK decidió fortalecer el medio del campo y para ello comenzó a emplear un 4-2-4 que Bukovi y Sebes también empezaron a utilizar. En 1957 Guttmann volvió a dirigir al Honved. El mítico Honved en el que jugaban: Puskas, Czibor, Kocsis, Bozsik, Budai, Lorant y Grosics. Con este 4-2-4 el Honved realizó una gira por Brasil. Allí se enfrentó a varios equipos. El conjunto húngaro maravilló y Guttmann se quedó en Brasil para hacerse cargo del Sao Paulo. Un Sao Paulo al que llevó al título en 1957. En este equipo formaron Dino Sani y Mauro Ramos, que ganaron el Mundial de 1958, y, sobre todo, destacaba la presencia del veterano Zizinho. Él fue el primer centrocampista brasileño que impactó a nivel mundial.
Tras su paso por Brasil, Guttmann puso rumbo a Portugal. En concreto a Oporto. Ganó
El título de campeón de Europa lo iba a revalidar a la temporada siguiente, y lo iba a hacer ante el mismísimo Real Madrid que alcanzó la final y que quería sumar su sexto título en siete ediciones. El conjunto blanco tuvo una difícil eliminatoria de semifinales ante
Parecía que el Benfica iba a sustituir al Real Madrid en el trono continental. Si los blancos habían dominado la década de los 50 con Di Estéfano como gran abanderado, el Benfica se encomendaba a Eusebio y Guttmann para imponer su tiranía. El Benfica parecía un equipo imbatible. Con un poderío ofensivo notable y con un Eusebio al que ninguna defensa lograba frenar o, al menos, minimizar. Guttmann afrontaba su tercer año en la entidad. El húngaro pensaba que la tercera temporada era la más difícil para un entrenador. Por ello, durante el verano pidió un aumento de sueldo. Las negociaciones entre técnico y directiva no llegaron a buen puerto, hubo mucha tensión y el club decidió cesar Bela Guttmann. Tras el cese, el húngaro profirió la ya cita frase de “sin mí, el Benfica no volverá a ganar una copa europea”. La frase comenzó a tener sus efectos en ese mismo
Comienza la maldición: seis decepciones
Con la derrota en
15 años iba a tardar el Benfica en regresar a una final europea. No fue en
Un año después de que el Oporto levantase de primera Copa de Europa en la final que le enfrentó al Bayern de Munich, el Benfica tenía la posibilidad de romper la maldición de Guttmann en la quinta final continental que iba a disputar tras la marcha del húngaro. De nuevo era finalista de
La última final que hasta la fecha ha disputado el Benfica fue dos años después de la derrota en Stuttgart. En 1990. El escenario iba a ser el Platter vienés. Como el Benfica iba a visitar Viena, donde está la tumba de Bela Guttmann, al club se le ocurrió poner punto y final a la maldición. Una delegación lisboeta encabezada por Eusebio hizo una ofrenda foral en la tumba del húngaro y rezó antes de la disputa de la final en la que las águilas iban a volver a verse las caras con el AC Milan. El Milan de Sacchi atemorizaba Europa. Estaba revolucionando el fútbol y ya había ganado una Copa de Europa 12 meses antes en el Camp Nou. El Milan sufrió para llegar a la final. Sobre todo ante el Real Madrid en octavos y ante el Bayern de Munich en semifinales. Derrotó a los alemanes en la prórroga. El camino del Benfica también fue duro y, al igual que el Milan, sufrió en semifinales. El Olympique de Marsella era uno de los conjuntos favoritos para hacerse con el triunfo final. Era el aspirante al trono del Milan, incluso se decía que el único que podía batir al cuadro rossonero. El Olympique cayó en las semifinales ante el Benfica en un ecuentro de vuelta que se resolvió gracias a un tanto de Vata. Tampoco se vio una gran final, pero sí se vio a un Benfica gris, sin ideas para abordar al Milan. Rijkaard, en el
Finalmente, en 2007/2008, un sorprendente Getafe les elminió en su primera participación en
La leyenda urbana del club asegura que la dirigencia del Benfica, en laguna ocasión se ha presentado en pleno ante la tumba de Guttmann, solicitando perdón y el final de la maldición, pero hasta ahora, nada de nada,…